Cántame de un hombre, oh Musa

Creo que a la mayoría de los lectores húngaros no hace falta presentarles el himno no oficial del cambio de régimen en Hungría del 12 de abril de 2026: el videoclip con el tango Óriási kognitív disszonancia («Enorme disonancia cognitiva») de Mronk. Tanto la letra como las imágenes pertenecen íntegramente a la retransmisión de la noche electoral que hizo Hír TV, los propagandistas principales del gobierno de Orbán. Durante las horas del recuento de votos, Ottó Gajdics —antiguo propagandista comunista convertido en publicista de derechas y servil adulador de Fidesz— se regodeó primero en que los datos reales y auténticos harían entrar en razón a Péter Magyar y a su partido. Pero cuando esos datos empezaron a llegar y los resultados de los candidatos de Tisza, contra todas las expectativas de los presentes en el estudio de Hír TV, fueron superando ampliamente a los de los «naranjas», quedó patéticamente descolocado, buscando el chivo expiatorio en Facebook y en otras eh… eh… eh… cosas por el estilo.

Óriási kognitív disszonancia lehet
Számára hogy hamarosan lehull a lepel
És valódi, igazi adatok
Látnak napvilágot

Húsz százalékkal vezet a Tisza, meg nem tudom mik voltak…

Most nem értjük hogy mi történt
Sok honfitársunkkal akik igy kiződítették
Ezt a térképet
A fészbúk, meg ezek
A ö-ö-ö-izék amik oda tartoznak
Ül itt valaki ebbe a studióba
Olyan akit nem tekert le a fészbúk
Akinek a tartalmait nem buzerálták?

 

Debe de sufrir una enorme disonancia cognitiva
al pensar que muy pronto caerá el velo
y que los datos reales y auténticos
saldrán a la luz.

Tisza lleva veinte puntos de ventaja, y ya no sé qué más dijeron…

Ahora no entendemos qué ha ocurrido
con tantos compatriotas nuestros que han coloreado
de verde este mapa.
Facebook, y esas
eh… eh… eh… cosas que van con él.
¿Hay alguien sentado aquí, en este estudio,
a quien Facebook no haya limitado?
¿A quien no le hayan manipulado sus contenidos?

Ya en estos pocos minutos se anuncia la estructura completa de una tragedia griega: la hybris, en la que el héroe está convencido de que los dioses —o, en este caso, la propia realidad— le darán la razón; le sigue la mala interpretación de las señales y, finalmente, el derrumbe del pensamiento y del lenguaje, cuando el mundo deja de ajustarse a la historia que él mismo había elaborado para sí.

• La hybris es esa confianza desmesurada en uno mismo que lleva a una persona a creer que controla la situación y hasta la propia realidad.

• En la tragedia griega esto conduce casi siempre a la até, es decir, al oscurecimiento de la mente: el héroe deja de ser capaz de interpretar correctamente las señales. Mientras los acontecimientos en la pantalla ya avanzan en dirección contraria, él sigue repitiendo exactamente el mismo relato.

• A ello le sigue inevitablemente la peripecia (el giro dramático): el momento en que resulta evidente que la realidad no confirma la historia que el héroe se había contado a sí mismo.

Además, en las tragedias griegas el héroe suele creer que conoce la verdad, mientras que el espectador ya sabe mucho más que él. Ésta es la esencia de la ironía trágica. En la escena de Gajdics ocurre exactamente lo mismo: el espectador ve llegar los resultados, mientras que el personaje todavía describe un futuro acorde con su propia visión del mundo preconcebida.

Némesis: la evidente retribución divina, es decir, la derrota total e incontestable de Fidesz.

Anagnórisis (reconocimiento): precisamente esto es lo que falta. Ésta es una de las razones por las que la escena resulta al mismo tiempo cómica y trágica para el espectador. En la tragedia clásica, Edipo acaba reconociendo la verdad. Aquí no ocurre nada semejante.

• En su lugar aparece la aporía, la desconcertante perplejidad absoluta. La línea de pensamiento se desmorona: «Facebook y esas cosas que… eh… eh… eh… pertenecen a eso». Esto ya no es un razonamiento, sino la desintegración del discurso del héroe trágico. Como si incluso el lenguaje fuera incapaz de seguir acompañando la visión del mundo que se está derrumbando.

No es de extrañar, por tanto, que una obra con una estructura griega tan clásica se preste especialmente como tema para un poema épico en griego antiguo.

El clip se convirtió en cuestión de segundos en un meme viral. Muchos lo pusieron como tono de llamada de sus teléfonos y, según algunos testimonios, cuando suena en el tranvía provoca una hilaridad general, e incluso algunos se ponen a bailar. También comenzaron a multiplicarse las versiones. Primero el propio Mronk publicó una docena de remezclas en adaptaciones de pop moderno. Después Scratchmen creó una serie de clips de Gajdics Multiverse en diversos estilos y lenguas. Finalmente, Pepper Boon publicó cerca de ciento cincuenta (!!!) versiones dentro de un espectro extraordinariamente amplio: desde cantos fúnebres hititas hasta versiones de derviches giróvagos otomanos y cánticos yihadistas talibanes, pasando por cantos escáldicos vikingos en nórdico antiguo y canciones populares de los csángós de Moldavia.

Por todo lo dicho anteriormente queda claro que entre estas versiones tampoco podía faltar una adaptación épica homérica en griego antiguo.

La canción está acompañada, naturalmente, por la lira griega clásica presentada recientemente. Su magnífico sonido y su melodía ya bastan por sí solos para hacer agradable esta adaptación.

Pero, dado que las distintas versiones lingüísticas no son traducciones literales del húngaro, sino que se adaptan de una manera u otra al género correspondiente, la versión en griego antiguo ofrece un placer especial cuando comprendemos su texto y vemos hasta qué punto trabaja con auténticos giros homéricos. Por ejemplo, con la invocación odiseica a la Musa que analizamos también hace poco.

Ἄνδρα μοι ἔννεπε, Μοῦσα, διχόφρονα, τοῖ μέγα μέλλε
στήθεσσιν λασίοισι διανδίχα μερμερίζειν.
Ἐμὸς δ᾽ ἀτρεκέος φάρος χαμαδὶς καταπίπτε.
Σήματα δὲς· φαὸς εἰσὶν ἐτήτυμα πάντα τάχιστα.
Εἴκοσι Τίσα πρὸς μόρον ἑκατὸν προβέβηκε.
Ἀλλὰ δή οἶδ᾽ ἐκεῖ τὰ δέγον οὐκ οἶδα μάλα οὐδέν.

Ὦ πόποι, οὐκ ἄρα ἴδμεν ὅ τοι τόσσοισιν ἐτύχθη
ἀνδράσιν ἡμετέροισιν, ὅσοι πινακόλον ἔθηκαν
χλωρόν· Φείσβυκος δὲ τά, ἐ, ἐ, λοιπὰ σὺν αὐτοῖ.
Ἦ ῥά τίς ἐνθάδε νῦν γε καθήμενος ἐστὶν ἑταίρων,
ὃν Φείσβυκος ἄναξ οὔ πω ποτέ πάμπαν ἐρύξεν,
οὐδὲ μὲν οὐδὲ ἔπε ποτέ οἱ δελέσατο κεῖνος;
Οὔ τις ἀνήρ, οὔ τίς γε παρεμένος ἐνθάδε πάμπαν.

Ὦ πόποι, οὐκ ἄρα ἴδμεν ὅ τοι τόσσοισιν ἐτύχθη
ἀνδράσιν ἡμετέροισιν, ὅσοι πινακόλον ἔθηκαν
χλωρόν· Φείσβυκος δὲ τά, ἐ, ἐ, λοιπὰ σὺν αὐτοῖ.

Ὣς οἱ μὲν τοιαῦτα πρὸς ἀλλήλους ἀγόρευον.

 

 

Canta, oh Musa, al varón de doble ánimo, cuya discordia interior será grande,
y en su pecho velludo sus pensamientos se agitarán divididos en dos.
Aquel cierto velo caerá por tierra.
¡Mira las señales! Pronto toda la verdad saldrá a la luz.
La Tisza ha avanzado veinte partes de cada cien,
y qué otras cosas ocurrieron aún, no lo sé.

¡Ay de nosotros! No sabemos qué ocurrió
con tantos de nuestros compatriotas que hicieron verde
este mapa.
El Feisbukos y esas e-e-e-otras cosas junto con él.
¿Acaso hay alguien entre los compañeros que ahora están aquí sentados
a quien el señor del Feisbukos nunca haya restringido?
¿Y cuyas palabras nunca haya borrado?
Nadie, ciertamente nadie entre los presentes, es así.

¡Ay de nosotros! No sabemos qué ocurrió
con tantos de nuestros compatriotas que hicieron verde
este mapa.
El Feisbukos y esas e-e-e-otras cosas junto con él.

Así hablaban entre ellos.

Add comment